jueves, 25 de octubre de 2007

Monólogo de una orate



Si!! podría dormir sobre el techo, toda la habitación esta protegida de un material suave. Me depositaron aquí cuando comencé a golpearme la cabeza contra la pared.
Los ilusos pensaron que quería maltratarme, pero en realidad quería hacer estallar la presencia sobre mi frente de aquella mano que se posa sobre ella para hacerme dormir.
Y no quiero dormir, la maraña de cabellos que cubre mi cabeza que en el pasado fue rizado y sedoso cuando cierro los ojos quiere ahogarme como un nudo del diablo. Por eso parpadeo poco. Por eso llevo “expresión de demente” como me llaman aquellos jóvenes guapos y mujeres feas que nos administran la existencia.
Lo que más extraño en este encierro son mis largas charlas con la luna y sus deliciosos baños de luz plateada que me llenaban de la vitalidad suficiente para estar despierta noche enteras vagando entre los árboles, entre los ambientes de mi ex hogar, yendo de ventana en ventana buscando una mejor visión de mi amada.
Fue una noche en que el gato maulló y las nubes de pronto cubrieron a mi luna en que comencé a mostrar según mis padres signos de locura, porque simplemente castigue al gato. Con mis propias manos le retorcí el pescuezo para que no maullara jamás, solo de esa forma dejaría de ahuyentar a mi amada color de queso.
Ella me explico después que como Bukowski les temía.
Charlaba en voz alta con mi conciencia, a veces también con mi inconsciencia, cuando estaba sola en mi habitación. Muchas veces discutimos de forma horrorosa y cuando salía de allí y me unía a mi familia en el comedor me miraban de forma extraña, simplemente porque exteriorizaba una acción que muchos realizan en silencio.
Pero después me sacaron de la escuela, cuando a la hora de salida me abracé muy fuerte de una compañera y le dije que tengas un buen viaje…Muchos oyeron cuando me contestó bruscamente que no se iría a ningún lugar, y al cruzar la calle la atropelló un conductor ebrio a bordo de una camioneta negra azabache totalmente hermosa.
Yo reía bajo por la ignorancia de todos, además sabía que ella estaría mejor volando como hada sin trabajo, porque conocía la situación de su casa y a nadie le gusta ser tocada por papa de forma obscena.
Mente enferma!, loca!, anormal!!!!!!...Casi me apedrean, pensé en trazar una línea delante de mí como Su Salvador para que no me caiga una sola, dudo que haya funcionado, pero de cualquier manera en ese momento llegaron a recogerme mis padres para evitar que me quede caminando sin rumbo ni noción del tiempo. Tuvieron una pequeña charla con el director el cual según pude oír antes de concentrarme en un vuelo sincronizado de aves, afirmaba que yo era brillante a pesar de mi condición, pero que el vento desafortunado de hoy atraería mucha atención de la junta directiva y que era probable que no me permitieran seguir asistiendo a la institución que el humildemente administraba y dirigía.
No volví mas, y recibí semanalmente la visita de la única persona que se atrevía a llamarme amiga, pero la eché a patadas cuando me dijo que sus padres no querían que me frecuentara mas porque creían como todos que me faltaba un tornillo y que ella estaba pensando seriamente lo mismo viendo mi arte rebozar en las paredes de mi habitación teñidas en retazos de un rojo amarronado que sospechaba era sangre mía.
No volví a saber de ella, mis padres entonces tomaron la decisión más estúpida de su vida, luego de que mate a un segundo gato y encontraron en mis muñecas unas poquitas cortadas. Contrataron a un siquiatra el cual diagnostico en la primera sesión esquizofrenia adquirida, bipolaridad y trastorno psicosomático, si…Eso creo!, quizás y es lo mas probable que no sean los nombres correctos pero así lo asimilé y es lo que cuenta, el hecho es que desde ese entonces me internaron aquí.
Hace dos noches me desperté sobresaltada, pero esta vez era por algo tangible…Muchas noches despierto porque las sombras me acosan y trato de evadir mi miedo esperando detrás de la puerta al guardia de turno para que cuando alumbrara por la ventanilla de vidrio para chequear si estaba en la cama pusiera mi cara pegada a la suya y gritara. Me divertía sobremanera escucharlo maldecir, tanto que no paraba de reír por lo menos una hora o eso me parecía a mí.
El caso es que desperté porque me estaban tocando, el guardia de turno al verme dormir con los muslos descubiertos pensó que sería excitante hacerle el sexo mas aburrido de su vida a una pobre loquita. Lo miré y me quede inexpresiva, el metía su dedo en mi boca y pensé en morderlo con todas mis fuerzas, pero se me ocurrió luego algo mejor. Dejé que siguiera y cuando estaba a punto de penetrarme tomé su asquerosidad clavándole las uñas. El tacto húmedo y demasiado suave casi me provoca arcadas, me contuve y continué con la presión, gozosa de escucharlo gritar, le dije: No soy una perra loca, y no le harás esto a nadie mas me oíste? Principalmente a Ofelia (mi vecina de cuarto) a la que he oído gritar y no precisamente de placer cuando le metes esta cosa.
Me dolía la cabeza, al día siguiente desperté en la enfermería, recordé que el sucio me había golpeado hasta que lo solté y luego siguió haciéndolo hasta que probablemente lo detuvieron.
La enfermera rechoncha y fea me habló entonces y me dijo mientras comprobaba mis párpados: Lo despidieron, pero antes tuve que atenderlo, bien hecho chica!, lo heriste fatal. Y se alejó sonriendo. Y pensé en que fue un error alejarlo de este lugar, porque ahora iría en busca de alguna Virgilia. Lloré a mares y por primera vez en mucho tiempo, en silencio.
Me devolvieron a mi habitación tres días después, y el resto que siguieron fueron de lamentable aburrimiento, en mi cita semanal con el siquiatra, ese señor al que detestaba, lo miré al llegar a su despecho, y seguí así todo el tiempo con una sonrisa de lastima en el rostro, el seguía bebiendo su café y ocasionalmente hacía preguntas. Luego me puse de pie y comencé a hacer muecas a la cámara, con la que filmaban nuestras sesiones. Y al rato de entretenerme de ese modo, me mandaron de vuelta a mi habitación, hice un ademán de adiós con la mano seguido de una señal obscena.
Dos horas más tarde estaba en el patio hablando con Ofelia que estaba mas callada que nunca, y sobre todo mucho más delgada.
Estábamos de vuelta al encierro cuando nos cruzamos con dos empleados que transportaban un espejo grande, al pasar frente a nosotras uno de ellos se detuvo a contestar su teléfono móvil, recuerdo que tenía uno así y lo metí al agua…Fue muy gracioso escucharlo burbujear. Apoyaron el espejo en la pared, me puse delante de él y me observe, mientras Ofelia seguía caminando y continuando con la sombría charla sobre penes mutilados que estábamos teniendo.
Vi el reflejo de mi locura, con la cara pasmada de sorpresa ante la visión de un ser sucio, delgado, pálido…Mediocre!. Comencé a alisarme el cabello con la mano, sentía repulsión de mi misma, siempre me había convencido y había rechazado las preocupaciones mundanas sobre estética y el perseguimiento de metas para tener una vida realizada que no lograban llenarme.
Quería entenderme, quería ser espontánea, hacer lo que quisiera en el momento en que sintiera la necesidad. Pero parada allí me contamine, enfermé, comencé a morir lentamente.
Una enfermera me tomó del brazo para hacerme llegar a mi habitación, y mientras seguía arreglándome el cabello le dije: Por favor, ¿habría alguna forma de arreglar una cita con el doctor ahora mismo?, estoy sintiéndome realmente muy mal.
Ella se sorprendió, tanto que me llevo de inmediato a la oficina del doc, no por que afirmaba estar muy enferma, sino por el hecho de haber sido tan lúcida con mi pedido. Además nunca en toda mi estadía en ese manicomio había pedido ver al doctor.
Caminaba serena, torciéndome los dedos de forma curiosa y aprehensiva, la enfermera delicada y bella (de cierta forma hizo que me sintiera mas avergonzada de mi apariencia), entró, habló brevemente con el médico y me hizo pasar. Me senté derecha y con la mirada fija en el, pero no del modo en que lo hacía antes sino con preocupación y necesidad de atención, le expliqué con toda la calma posible que sentía ganas de salir de ese lugar, que quería volver a la escuela, y llevar una vida organizada y enfermizamente rutinaria como la de todos, que ansiaba ver a mis padres y ser un orgullo para ellos.
Cuando terminé me apoyé en la mesa acercando mi rostro al de él y le dije: ¿lo ve??...Debo estar loca!!.
Salí de allí una semana después, estuve en observación mientras culminaba la podrida burocracia para concretar mi salida y expedían un certificado alegando salud mental.
Mamá y papá estaban radiantes, yo lloré en cuanto me sentí abrazada por ellos. Cuando estaba en el auto susurré de forma audible: Loca y enferma me mandan a convalecer en casa de mis padres. Ellos se miraron y decidieron ignorar mi comentario y los pequeños signos que en adelante mostré de mi antigua vida como preferían llamarla. Convenciéndose a si mismos de que eran secuelas leves.
Hace 5 años escribí eso, ahora estoy a punto de graduarme como Licenciada en Administración de Negocios Internacionales y seré la sucesora de papa, que piensa jubilarse próximamente en la dirección de su empresa.
Llevo cinco años sufriendo de ansias de gloria, quiero ser grande, y…y…y ser mejor!, quiero que la gente me admire por llevar lo de moda, el auto del año, el novio mas guapo. Quiero estar en el escalafón mas alto de la empresa que forma parte de mi herencia y darle a mis hijos las mayores comodidades aunque les falte la figura materna gran parte del día, porque ella esta en la peluquería o atendiendo los negocios.
Por las noches miro la luna. Hoy esta mucho mas bella, el gato que me regaló mi novio pasea por la habitación, no…No lo hagas!
El gato yace en el suelo, su cuello posee un ángulo anormal, asimétrico, hermoso!
Si, sé que te asusta querida, expreso en voz alta.
Pic: Why By Tuba S

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