
Mi cojera incipiente grita tu nombre
mis ayeres lejanos me llaman ahora con mas intensidad que nunca
pero la artritis me impide partir, y tu presencia simplemente se esfuma
y se graba una vez mas en el retrato amarillento que guarde hace décadas...
Ahora necesito gafas para ver tus lunares.
Me pregunto a donde se fueron mis promesas...cuando la cobardía que
albergaba con tanto desdén escapó de su cárcel de amor.
Mis noches son más que eternas cuando miro hacia el cielo
y conglomeraciones sin nombre forman el tuyo
y no impido a mi alma añorarte y preguntarse si piensas en mi
y a donde fue que mi intento de olvido te llevó
hasta donde te alejo mi orgullo que ahora se ha convertido
en un alto grado de colesterol que me impide movilizarme.
Mis nietos por las tardes juegan a mi alrededor y acaso
agradezco a su abuelo por aceptar el despojo que encontró
donde debió estar esa mujer vivísima y revitalizada por un nuevo amor.
que debí ser yo...que debiste dejar.
Bajo mi cama hay una burda caja de cartón donde se amontonan día a día
cartas sin destino final que escribo para ti en caso algún día se encuentren
a tiempo mis ansias por encontrarte o tus ganas de aparecer.
Que será del amor que una vez gritaste en el tren vespertino?
Nunca olvidare mis lágrimas de bochorno, excitación y felicidad.
aún voy a ese parque donde el balón con el que jugaban tus amigos y tu
me dio en pleno rostro rompiéndome la nariz.
y me siento en esa banca en la que tus manos se deslizaron debajo
de mi blusa por primera vez.
Mi mayor tortura es suponer y casi estar segura de que seguiríamos juntos
hasta ahora, decrépitos pero disfrutando tomados de la mano de un bullicio
ajeno a la armonía de nuestro amor, consolidado y maduro por los años
y la imposibilidad de expresarlo con mayor actividad y vitalidad.
Tu foto me grita cobarde...mis lagrimas lastiman mi rostro arrugado...
es mi rutina de todas las noches, o tardes...siempre te recuerdo
y cada noche sueño contigo, aunque pocas veces lo recuerdo.
Mi débil corazón ansioso por el cambio se acelera peligrosamente
cuando me invade la impotencia y el odio hacia mi misma.
Quisiera buscarte pero no se donde empezar...quisiera llamarte
pero mi garganta operada solo exclama susurros.
Todo es silencio y entonces entiendo que debo dormir...para recordarte
un dia mas cuando el sol salga...para soñarte una vez mas cuando la luna
se ponga...para gritarte en silencio sin esperanza de obtener respuesta:
Vuelve a mi!!
mis ayeres lejanos me llaman ahora con mas intensidad que nunca
pero la artritis me impide partir, y tu presencia simplemente se esfuma
y se graba una vez mas en el retrato amarillento que guarde hace décadas...
Ahora necesito gafas para ver tus lunares.
Me pregunto a donde se fueron mis promesas...cuando la cobardía que
albergaba con tanto desdén escapó de su cárcel de amor.
Mis noches son más que eternas cuando miro hacia el cielo
y conglomeraciones sin nombre forman el tuyo
y no impido a mi alma añorarte y preguntarse si piensas en mi
y a donde fue que mi intento de olvido te llevó
hasta donde te alejo mi orgullo que ahora se ha convertido
en un alto grado de colesterol que me impide movilizarme.
Mis nietos por las tardes juegan a mi alrededor y acaso
agradezco a su abuelo por aceptar el despojo que encontró
donde debió estar esa mujer vivísima y revitalizada por un nuevo amor.
que debí ser yo...que debiste dejar.
Bajo mi cama hay una burda caja de cartón donde se amontonan día a día
cartas sin destino final que escribo para ti en caso algún día se encuentren
a tiempo mis ansias por encontrarte o tus ganas de aparecer.
Que será del amor que una vez gritaste en el tren vespertino?
Nunca olvidare mis lágrimas de bochorno, excitación y felicidad.
aún voy a ese parque donde el balón con el que jugaban tus amigos y tu
me dio en pleno rostro rompiéndome la nariz.
y me siento en esa banca en la que tus manos se deslizaron debajo
de mi blusa por primera vez.
Mi mayor tortura es suponer y casi estar segura de que seguiríamos juntos
hasta ahora, decrépitos pero disfrutando tomados de la mano de un bullicio
ajeno a la armonía de nuestro amor, consolidado y maduro por los años
y la imposibilidad de expresarlo con mayor actividad y vitalidad.
Tu foto me grita cobarde...mis lagrimas lastiman mi rostro arrugado...
es mi rutina de todas las noches, o tardes...siempre te recuerdo
y cada noche sueño contigo, aunque pocas veces lo recuerdo.
Mi débil corazón ansioso por el cambio se acelera peligrosamente
cuando me invade la impotencia y el odio hacia mi misma.
Quisiera buscarte pero no se donde empezar...quisiera llamarte
pero mi garganta operada solo exclama susurros.
Todo es silencio y entonces entiendo que debo dormir...para recordarte
un dia mas cuando el sol salga...para soñarte una vez mas cuando la luna
se ponga...para gritarte en silencio sin esperanza de obtener respuesta:
Vuelve a mi!!
Pic: Eden_Triptych_by_DeLaV
No hay comentarios:
Publicar un comentario